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viernes, 11 de mayo de 2012

REFLEXIONES EMERITENSES




Tras haber dejado pasar unas semanas desde mi regreso de Mérida de las VIII Jornadas de Cultura Clásica quiero dejar unas pocas reflexiones sobre las mismas, hechas desde la calma y la distancia.

En primer lugar, quiero dejar constancia del gran interés que suscitan entre el profesorado de lenguas clásicas, porque aunque esta era la primera vez que yo asistía, en años anteriores otr@s compañer@s me habían hablado maravillas sobre ellas, pero lamentablemente compromisos personales, familiares y laborales, me impidieron participar. Con esta premisa y el listón tan alto acudí este año deseando que todo aquello que me habían contado y me había imaginado fuera real. Y así ha sido desde el primer día de las Jornadas hasta el final:  he encontrado una organización muy buena, un ambiente entusiasta, acogedor, amistoso, trabajador y motivador.

Además ha sido la excusa perfecta para poder conocer en persona a compañeros y compañeras que hasta ahora, al menos para mí, habían sido virtuales pero muy cercanos y para poder charlar, conversar, departir,compartir y bromear con el resto de los profesores y profesoras que allí estábamos demostrando que amamos nuestro trabajo, que nos gusta la enseñanza y que, a pesar de los palos, las trabas, los recortes, seguimos manteniendo con una gran  ilusión, esfuerzo y pundonor la enseñanza de las Lenguas Clásicas.

He vuelto a Valladolid muy contento, me siento satisfecho de ser profesor de Latín, Griego y Cultura Clásica, y os agradezco a tod@s l@s que allí estuvisteis y a l@s que no pudieron estar el esfuerzo y la ilusión que transmitís en vuestro trabajo y día a día. Y a los organizadores sólo desearles que puedan seguir manteniendo ese listón tan alto que cada vez se ponen y darles mi más sincera enhorabuena.